Tratado Unión Europea - India, la Nueva Estrategia Europea en el Indo-Pacífico
- Marcos Preciado
- hace 2 días
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Tras casi 2 décadas de negociaciones, la Unión Europea y la India han dado por concluido un acuerdo de libre comercio entre ambas partes, con el fin de reducir o eliminar la mayoría de los aranceles entre ambos bloques económicos, fortalecer sus lazos económicos y diplomáticos; este tratado es sumamente trascendental para el contexto geopolítico y económico actual, ya que en su conjunto suman 2,000 millones de personas y cerca del 25% del Producto Interno Bruto Mundial.

En el contexto internacional actual, marcado por tensiones, guerras arancelarias, fragmentación del comercio mundial, la erosión de entes antes llamados globalistas y de organizaciones multilaterales y la constante disputa de grandes potencias; ha generado la aceleración de potencias medias como la Unión Europea ha acelerado la búsqueda de otras opciones comerciales y económicas dadas las recientes tensiones de su histórico aliado Estados Unidos, tras las constantes amenazas de anexión de Groenlandia (Territorio de Dinamarca), la falta de apoyo a Ucrania en su guerra contra Rusia y su famosa guerra tarifaria.
Este escenario creó el espacio perfecto para que Europa retomara sus históricos acuerdos pendientes con otros bloques como la Unión Africana, el Mercosur, India, China, entre otros.
Sin embargo, este nuevo acuerdo entre India y Europa va más allá de una guerra tarifaria temporal, es una apuesta e intento de salvación europea en el largo plazo para volver a ser relevante en el terreno internacional, actualmente Alemania, el motor de la Unión Europea se encuentra en una grave crisis económica provocada principalmente por los cambios en los costes de energía y el cierre de diferentes mercados. El acercamiento con India emerge como una pieza clave en la reconfiguración multipolar del mundo, donde las principales potencias se encuentra en una nueva guerra fría (China-EUA), Europa busca diversificar inversiones, mercados, riesgos, reducción de su dependencia a Estados Unidos, Rusia y en menor medida China, en un momento clave para reforzar su autonomía estratégica.

Para Europa, este nuevo tratado comercial con india representa una expansión a un nuevo mercado con más de 1,400 millones de personas y una clase media en auge, una ventaja competitiva privilegiada principalmente en el sector automotriz, agroindustrial y principalmente en sector servicios, el cual representa el 60% del PIB europeo, del cual Alemania, España, Francia e Italia concentran el 74% de este sector; el acuerdo comercial también toca un tema muy delicado en europa como es el de la inmigración y demografía, de los 27 países que conforman la Unión Europea la mayoría tiene un problema demográfico, la opción de importar mano de obra calificada de origen indio es sumamente atractivo por encima de población árabe del Medio Oriente, África y el Sahel, debido principalmente a su alta cualificación en materia de computación y tecnología.

El actual comercio entre la Unión Europea e India está valorado en 180 mil millones de euros al año y generan cerca de un millón de puestos de trabajo en Europa, el comercio con India representa cerca del 3% del comercio exterior para Europa, para India la relación con Europa representa entre el 8-10% de su comercio exterior, sin embargo gracias a este tratado que reduce cerca del 90% de aranceles y barreras al comercio entre ambos bloques, se estima que para 2032, el valor comercial se duplique para ambas economías, el sector agrícola de ambos países estará protegido por cada nación y no se implementará en el acuerdo debido a las recientes manifestaciones del sector agrícolas en todo Europa por la firma del acuerdo con el Mercosur; productos como el vino pasarán de un arancel del 150% a un paulatino 25%, asimismo el aceite de oliva pasará de un 45% a un 0%, entre otros productos finales e intermedios que en aranceles suman una reducción del 90%.

En contexto geopolítico no podemos minimizar el papel de la India en el escenario mundial actual, India se encuentra en el tercer lugar mundial de poder de paridad de compra, solo tras Estados Unidos y China, un PIB Nominal de cerca de 4.5 trillones de dólares que lo coloca en un quinto lugar, cerca de rebasar a Alemania y Japón, con un crecimiento económico anual de cerca de dos dígitos, donde según estimaciones podría su economía llegar a valer 7 trillones para 2030. Además este certero movimiento del país de mayoría hindú fortalece su poder regional en el sureste asiático, donde su principal rival Pakistán de mayoría musulmana sunita, podría atravesar problemas económicos con las recientes estimaciones de pérdidas de trabajo tras este acuerdo, las cuales se estiman en más de 10 millones de puestos de trabajo perdidos en Turquía, Bangladesh y principalmente Pakistán.

Este acuerdo es una decisión estratégica de largo alcance en un sistema y contexto internacional en constante transformación, para Europa este tratado cumple una doble función estructural, en primer lugar construye una vía de expansión económica a uno de los mayores mercados en auge económico y demográficos del mundo, diversificando sus exportaciones industriales y tecnológicas, fortalece sus oportunidades de inversión en sectores clave como la digitalización, energías limpias y manufacturas avanzadas, esto en un escenario europeo de un baja crecimiento económico, graves problemas demográficos y una enorme irrelevancia en diplomacia y geopolítica; en segundo lugar el acuerdo busca ponerle un freno a China, donde Europa sufre de constantes dependencias para desarrollar su industria, antes de la guerra en Ucrania la enorme dependencia energética de Rusia, y ahora la gran dependencia del mercado estadounidense e insumos, tecnología y producción china. La experiencia de tensiones comerciales, disrupciones en cadenas de suministro y rivalidades sistémicas ha llevado a Bruselas a adoptar una estrategia de diversificación y “de-risking”: no romper con China, pero sí limitar la exposición excesiva y ampliar su margen de maniobra estratégica.
En este contexto, India se presenta como un socio alternativo capaz de equilibrar la ecuación asiática europea. No sustituye a China, pero introduce pluralidad en las cadenas de valor y mayor autonomía en la toma de decisiones comerciales. El tratado, por tanto, no solo persigue crecimiento, sino resiliencia; no solo comercio, sino posicionamiento. Así, el acuerdo UE–India simboliza la transición hacia un orden más multipolar, donde los tratados comerciales ya no son meros mecanismos técnicos de reducción arancelaria, sino herramientas de estrategia global. Para Europa, la relación con India representa simultáneamente una oportunidad económica y un movimiento calculado para redefinir su inserción en Asia y reforzar su autonomía en un mundo cada vez más competitivo e incierto.




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