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Coahuila: Crecimiento Desigual y los Retos de una Economía Industrial

hace 11 minutos
7 min de lectura

Coahuila suele ser presentado con frecuencia uno de los principales motores industriales de la economía en México, uno de sus elementos más importantes es el rol que juega en las distintas cadenas productivas nacionales, particularmente sectores como el automotriz, metalúrgico y manufacturero, ha construido alrededor de ello una imagen de solidez económica y capacidad de atraer inversión, no obstante, detrás de estos indicadores existe una realidad económica más compleja, el crecimiento industrial no se ha traducido necesariamente en mayor crecimiento, empleo y bienestar para todas las regiones del estado de manera homogénea. En los últimos años, distintos indicadores económicos muestran señales que obligan a revisar esta perspectiva, el comportamiento de la actividad económica, el mercado laboral, el consumo y la supervivencia de los negocios locales muestran una economía con muchas tensiones y desaceleración en los últimos meses, además actualmente se enfrentan problemas para mantener ese mismo dinamismo industrial que lo ha caracterizado en los últimos años.

Esta situación resulta particularmente relevante cuando se observa que los problemas no se distribuyen de manera uniforme, mientras algunas zonas como la región sureste (corredor Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga) mantienen una fuerte integración con la industria exportadora, otras como la región centro y carbonífera enfrentan una pérdida de actividad económica y oportunidades laborales. En 2023 el PIB en Coahuila cerró con una contracción del -0.7%, mientras el que el PIB Nacional ese año cerró con 3.2%, según datos del INEGI, en 2024 y en 2025 también ha registrado una contracción de -0.6% en ambos años, las perspectivas de este año 2026 apuntan por el mismo camino de recesión y decrecimiento, con una contracción del -4.7 en el primer trimestre (anualizado).

 


Estos datos nos señalan que la situación de Coahuila es crítica y obedece a condiciones locales, ya que el crecimiento a nivel nacional aunque no sea el ideal, parece mostrar signos de cierto dinamismo e interés de inversores extranjeros, cosa muy distinta a lo que sucede en el estado coahuilense, en donde la falta de diversificación, la falta de planificación de la economía,  falta de protección de áreas productivas críticas en la zona centro y dependencia absoluta de la inversión extranjera y el sector industrial (muy golpeado ahora por la coyuntura geopolítica) nos han llevado a la situación devastadora actual. La fortaleza industrial coahuilense suele traducirse también asociarse con gran generación de empleos y un mercado laboral sólido, sin embargo, los datos del ENOE (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo) apuntan en la dirección contraria colocando a Coahuila en 2026 con un 5.1% de desocupación, siendo de las más altas del país, mientras la media nacional ronda el 2.5%, algo sumamente grave para el ingreso de familias coahuilenses, presentando el primer trimestre del año 12,611 jefes de familia sin empleo según el ENOE, además según datos del INEGI 34.7% presenta condiciones críticas de ocupación, esto quiere decir que cerca de un tercio presenta insuficiencias en su ingreso para llegar a fin de mes, jornadas laborales largas y una combinación de ambas.

El problema en Coahuila no parece ser simplemente una ausencia de puestos de trabajo, el desafío en el estado en materia laboral es el tipo de trabajos que se están generando, sus salarios y su estabilidad en el tiempo.

 


Consumo y Actividad Económica: La Desaceleración Económica en el día a día.

Los recientes datos muestran que la desaceleración en Coahuila no se deriva exclusivamente al cierre de algunos comercios, la desaceleración también apunta a un deterioro considerable en el indicador general de actividad económica. Durante el primer trimestre del año, el ITAEE de Coahuila presentó una contracción anual de -4.7%, una de las mayores caídas en comparación con las demás entidades federativas y respecto al trimestre anterior la actividad cayó un -1.2%, la caída más significativa es en las actividades secundarias del -8.9%, esto quiere decir que el motor de la economía coahuilense es el que se está desmoronando.

El anterior dato no es menor, desde el 2024 se observa una debilidad importante, la actividad económica durante el primer semestre tuvo una caída del -1.1%, igualmente debido a una caída del -4.3% en las actividades secundarias, en los siguientes periodos hubo cierta recuperación, pero los mismos problemas siguieron presentándose en materia de debilidad industrial.

Coahuila está integrado en materias productivas internacionales, esto le permite atraer inversión y generar empleos, pero también una desaceleración de determinados mercados, particularmente en manufactura y automotriz arrastra al resto de sectores productivos en su conjunto, por ello es sumamente importante la diversificación de la economía del estado, lo que significa tener diferentes motores productivos capaces de sostener su actividad y dinamismo cuando uno de ellos pierda fuerza o dinamismo.

Otro dato interesante a analizar es que alrededor del 92.8% de los establecimientos en el estado son micronegocios, los cuales concentran cerca del 25.8% del personal ocupado, esto nos indica que es muy simplista la imagen de únicamente grandes empresas que dominan el estado, esto nos indica que cuando desciende el consumo interno, aumentan los costos y se desacelera la economía, el impacto no siempre se observa en las grandes empresas, sino en los miles de pequeños negocios los cuales dependen del consumo constante de los hogares y su gasto.



Desigualdad Regional: Un estado, diferentes economías.

Coahuila no funciona como una economía homogénea, existen enormes diferencias entre las diferentes regiones: sureste (Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga), laguna (Torreón y municipios aledaños), norte (Piedras Negras y Acuña), centro (Monclova, Frontera, Castaños y San Buenaventura) y carbonífera (Sabinas, Nueva Rosita y Muzquiz), entre otros. Cada región tiene una estructura propia diferente y es relevante, ya que un problema industrial o agrario no tiene el mismo impacto en cada zona por igual. La región más importante y productiva es la región sureste, con su economía industrial desarrollada, proveedores y conexiones internacionales importantes, pero la fortaleza de esta región genera dependencia, ya que cuando la demanda es estable ayuda al desarrollo rápido, pero tensiones como las actuales a nivel internacional pueden provocar los resultados críticos como los hemos visto en nuestro estado, resintiendo el nivel de producción, exportaciones e inversiones.


Los problemas más críticos los podemos observar claramente en la región centro, en esta región se ha dependido históricamente de la industria siderúrgica y de actividades relacionadas a la misma, en este caso es sumamente claro que desde el cierre de la ex empresa paraestatal AHMSA, la región ha entrado en una constante depresión económica sumamente grave, ya que es sabido que la constante demanda de esta empresa y de sus trabajadores, era un gran generador productivo de desarrollo para las regiones aledañas, pero vemos como el error de la falta de diversificación y dependencia de un único sector ha traído consecuencias graves, en este caso una contracción económica de cerca de alrededor del 30% de la economía de municipios como Monclova.



La causa de todos estos graves problemas en Coahuila es multicausal, por un lado, la industrialización ha sido una de las mayores ventajas económicas del estado, pero se ha traducido en una exposición significativa de los ciclos económicos manufactureros, el problema no es la industria en sí misma, sino depender exclusivamente de ella sin desarrollar diferentes actividades productivas complementarias en las diferentes regiones del estado. Según datos de la Secretaría de Economía, Coahuila generó 9,210 millones de dólares en compras internacionales y 17,646 millones de dólares en ventas internacionales entre 2023 a 2025, entre las principales exportaciones aparecen vehículos terrestres, autopartes, maquinaria y bebidas. Estas cifras demuestran la enorme capacidad exportadora de Coahuila, pero también nos señala su principal debilidad, la cual es una economía fuerte pero orientada hacia las exportaciones y el exterior, lo cual la deja expuesta a las condiciones económicas de nuestros principales socios comerciales, las tensiones en las cadenas de suministros globales, guerras comerciales y aranceles.


Lo importante de una economía no es solo la atracción de capitales a través de inversión extranjera directa, ya que una inversión que solo ensamble productos importados tiene un impacto sumamente diferente a una inversión que genera desarrollo en las cadenas de suministros y complementos locales, investigación, desarrollo tecnológico, altos salarios, y encadenamientos productivos. Aquí es cuando entra el papel del gobierno para no solo traer inversión, sino de crear esos encadenamientos productivos interregionales para el desarrollo justo del estado y el crecimiento de Coahuila sin estas desigualdades, fortaleciendo salarios y consumo, creando este efecto multiplicador virtuoso que decía Keynes en su obra de la Teoría General.

En el último trimestre de 2025, Coahuila presentó casi un 25% de pobreza laboral, mejor en comparación a la media nacional de 32.3%, pero esta cifra parece ir en aumento junto con las demás. Este dato en el agregado histórico también es revelador, ya que mientras la media nacional de pobreza laboral en México presenta tendencias a la baja, la situación en Coahuila apunta en la dirección contraria tendencialmente.


Más allá de la Imagen Industrial Coahuilense

Coahuila no presenta el problema de carecer de una industria productiva consolidada, sino enfrenta el desafío de lograr que esa capacidad industrial en mayor o menor medida desarrollada, pueda generar sostenibilidad en el mediano y largo plazo, diversificando las capacidades y medios productivos y generando un verdadero bienestar al estado con empleos de mejor cualificación técnica, por tanto, mejores salarios y escalabilidad laboral.

El estado cuenta con increíbles ventajas para la producción industrial nacional, posee una privilegiada ubicación geográfica con recursos importantes y frontera con nuestro principal socio comercial (Estados Unidos), un nivel importante de exportaciones, mano de obra calificada principalmente en ingenierías y gran capacidad de atracción de inversiones.


La caída del 4.7% de la actividad económica en el primer trimestre del 2026, después de la debilidad y grave caída en los años anteriores nos hacen cuestionar si el modelo económico estatal gubernamental está preparado como se requiere para enfrentar los ciclos económicos adversos y las tensiones económicas y financieras de la geopolítica del nuevo orden multipolar. Por tanto, la discusión no debería de llevarnos solo a cuánta inversión llega a nuestro estado, sino a que tipo de economía queremos producir y construir alrededor de esas inversiones. El reto para los diferentes gobiernos en el estado será romper con estas tendencias tan nefastas, y conseguir que las diferentes inversiones nacionales y extranjeras generen proveedores locales, mejoras salariales para la clase trabajadora, innovación y desarrollo de medianas y pequeñas empresas competitivas, además de nuevas fuentes productivas que nos permitan diversificar, de lo contrario, las tendencias económicas del estado pueden llevarnos a mayores niveles de endeudamiento para cubrir el gasto público, debilitamiento de nuestra principal fuente de riqueza en Coahuila y seguir experimentando periodos de bajo crecimiento económico y dificultades titánicas para el desarrollo de las fuerzas productivas fuera de la región sureste y laguna.  


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