La paradoja de la abundancia: cuando la riqueza no alcanza
- Jonathan Flores-Pérez

- 2 mar
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¿Te has preguntado por qué, a pesar de que México y otros países cuentan con abundantes recursos naturales, así como con infraestructura estratégica —puertos, autopistas y parques industriales— e incluso con recursos inmateriales prominentes como capital humano, el emprendimiento y las habilidades, sus economías registran tasas de crecimiento bajas o incluso nulas durante largos periodos? Esta aparente contradicción ha llamado la atención de economistas, académicos y sociedad civil quienes han denominado la “maldición de los recursos”[1].
Al observar con detenimiento la experiencia de algunos países surge una situación preocupante: la abundancia de recursos naturales no siempre se traduce en crecimiento económico o prosperidad. Por el contrario, muchas veces parece asociarse con el subdesarrollo, altos niveles de corrupción y un progresivo debilitamiento del Estado de Derecho.
Como lo señala la economista Ángeles Sánchez Díez, países como Venezuela, Irak, Nigeria o la República Democrática del Congo ilustran con claridad esta paradoja, al mostrar cómo la riqueza en recursos naturales puede coexistir con estancamiento económico, pobreza, debilidad institucional y persistentes desigualdades sociales.[2]
Venezuela, el país con las mayores reservas de petróleo del mundo —aproximadamente 303 mil millones de barriles según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA)— posee una dotación de recursos naturales que supera la de otras grandes economías petroleras, como Arabia Saudita, Kuwait o los Estados Unidos de América. Sin embargo, esta riqueza subterránea contrasta con una realidad socioeconómica adversa: el país figura entre los más afectados por la corrupción y efectividad del gobierno a nivel global, ocupando posiciones extremadamente bajas en materia institucional.
Para 2023, las estimaciones del Banco Mundial colocaban a Venezuela con valores de -1.69 en control de la corrupción, -1.60 en efectividad del gobierno, -1.19 en estabilidad política, -2.03 en calidad regulatoria, -2.15 en estado de derecho y -1.53 en voz y rendición de cuentas, en una escala que fluctúa entre -2.5 (peor desempeño) y +2.5 (mejor desempeño) en comparación con otros países del mundo.[3] Estos resultados reflejan el debilitamiento institucional que pone al país sudamericano muy por debajo del promedio global en cada una de las dimensiones de gobernanza.
Otro caso ilustrativo es el de la provincia de Cabo Delgado, en Mozambique. El 18 de febrero de 2010 se descubrió en la cuenca del Rovuma un yacimiento estimado en aproximadamente 3.7 billones de metros cúbicos de gas natural. Este hallazgo fue presentado inicialmente como una oportunidad histórica, con el potencial de generar importantes beneficios económicos y sociales para un país marcado por la pobreza.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos llegó a describir a Mozambique como “uno de los países más prometedores” de África en este hidrocarburo.[4] Es su más reciente análisis señala que, aunque Mozambique es un pequeño productor de gas natural, tiene importantes depósitos de gas natural frente a la costa norte del país, lo que podrían transformarlo en un importante exportador de gas natural licuado”.[5]
Sin embargo, a casi dos décadas del descubrimiento en Mozambique, los beneficios económicos no llegaron al país, sino que, como lo señala el historiador indio Vijay Prashad, ha producido tragedias: por un lado, una insurgencia armada en la provincia de Cabo Delgado, alimentada por la pobreza extrema que devastó comunidades locales y obligó a suspender inversiones, y por otro, un escándalo de corrupción conocido como la “deuda oculta”, en el que altos funcionarios aprobaron préstamos de miles de millones de dólares a través de empresas ficticias, drenando recursos públicos sin generar beneficios sociales ni económicos sostenibles para la población.[6]
Mozambique llegó al hallazgo del gas con altos niveles de corrupción y un frágil Estado de derecho que generó un entorno propicio para que los beneficios económicos fueran capturados por élites políticas y económicas. En términos simples: la riqueza llegó antes que las reglas capaces de gestionarla.
Nuestra región inmediata se suma a la lista de ejemplos en donde, con sus muy pocas excepciones, se ha cumplido esta paradoja. La Figura 1 ilustra de manera clara y empírica la “maldición de los recursos” en América Latina. El eje horizontal muestra la participación del capital natural no renovable (principalmente petróleo, gas y minerales) como porcentaje de la riqueza nacional total, mientras que el eje vertical representa un índice de calidad institucional. La nube de puntos revela una relación negativa entre ambas variables, confirmada por un coeficiente de correlación de Pearson de -0.341, lo que indica que, en promedio, a mayor dependencia de recursos naturales no renovables, menor calidad institucional.
El caso de Venezuela que ya se ha mencionado anteriormente destaca en el gráfico de forma extrema: combina una proporción muy alta de capital natural no renovable con una muy baja calidad institucional. En contraste, países como Uruguay y Costa Rica, con escasa dependencia de recursos no renovables, exhiben niveles elevados de calidad institucional, sugiriendo trayectorias de desarrollo más apoyadas en capital humano, instituciones sólidas y diversificación productiva.
Asimismo, se observa el caso de Chile donde la presencia de recursos naturales no ha implicado un colapso institucional inmediato, pero sí un nivel institucional más modesto que los de países menos dependientes, lo que sugiere que la abundancia de recursos no determina el resultado, pero sí incrementa los riesgos cuando las instituciones son frágiles.
Figura 1. Calidad institucional y capital natural no renovable en los países de América Latina, 2023

Fuente: Elaboración del autor con base en los datos de Wealth Accounting y Worldwide Governance Indicators (WGI).
Esta evidencia refuerza la hipótesis de que la clave no reside en la cantidad de riqueza disponible, sino en la calidad de las reglas que gobiernan su uso. En donde las reglas del juego son débiles, ambiguas o capturadas por intereses particulares o del propio Estado, la abundancia de los recursos puede convertirse en un obstáculo para el desarrollo en lugar de un motor de prosperidad.
Los economistas galardonados con el Premio Nobel de Economía en 2024, Daron Acemoglu y James A. Robinson, explican que la abundancia de recursos naturales no determina por sí misma el desarrollo económico; sino que éste depende fundamentalmente de la naturaleza de las instituciones políticas y económicas que regulan, orientan y gobiernan su explotación y uso.
Por ello, la llamada “maldición de los recursos” no constituye una ley inevitable. Países como Noruega, Canadá, Botsuana, Malasia o Chile, pese a contar con abundante riqueza en recursos naturales, han demostrado que cuando existen reglas claras e instituciones sólidas, la riqueza puede transformarse en bienestar y beneficios tangibles para la población.
Aunque la realidad económica de muchos paises ofrece ejemplos en los que este fenómeno parece prevalecer sin solución, el origen de esta paradoja no radica en la riqueza misma, sino en su gestión. Porque, no es la riqueza la que condena a nuestros países, sino las reglas que gobiernan su explotación y uso.
[1] El concepto de “la maldición de los recursos” (en inglés, resource curse) fue acuñado por el economista británico Richard M. Auty, quien lo empleó por primera vez en 1993 en su libro Resource-Based Industrialization: Sowing the Seeds of Failure in the New Order.
[2] Ángeles Sánchez Díez, “La paradoja de la abundancia: cómo se explica que un país rico en recursos no genere crecimiento económico”, The Conversation, 2023, disponible en: https://theconversation.com/la-paradoja-de-la-abundancia-como-se-explica-que-un-pais-rico-en-recursos-no-genere-crecimiento-economico-207778
[3] World Bank. (2024). Worldwide Governance Indicators (WGI). Banco Mundial. Recuperado de https://www.worldbank.org/en/publication/worldwide-governance-indicators
[4] José Manuel Cuevas, “La maldición de los recursos: una paradoja solucionable”, El País – Planeta Futuro, 2019, disponible en: https://elpais.com/elpais/2019/03/12/planeta_futuro/1552410988_060697.html
[5] U.S. Energy Information Administration (EIA), International – Mozambique: análisis energético, EIA, disponible en: https://www.eia.gov/international/analysis/country/MOZ
[6] Vijay Prashad, “El descubrimiento del gas natural en Mozambique ha producido tragedias, no promesas económicas,” Noticias PIA, 2021, https://noticiaspia.com/el-descubrimiento-del-gas-natural-en-mozambique-ha-producido-tragedias-no-promesas-economicas/



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